23 de abril de 2010

Lo mejor de KwaZulu-Natal


Si vas a visitar Durban los próximos meses de junio y julio, no permitas que la elegante silueta del estadio Moses Mabhida acapare tu atención demasiado tiempo. Más allá de esta sede de la Copa Mundial de la FIFA 2010, en todas direcciones hay aventuras apasionantes por vivir y destinos únicos por explorar.

Safaris al norte de la provincia
Desde Durban, la autopista N2 de Sudáfrica se extiende todo el rato en dirección norte hacia la frontera de Suazilandia, antes de meterse hacia el interior. Si bien es probable que el gigantesco Parque Nacional Kruger, una de las reservas naturales más famosas del continente africano, acapare gran parte de la atención a la hora de ir de safari por Sudáfrica, las reservas mucho más pequeñas del norte de KwaZulu-Natal ofrecen safaris igual de increíbles.

La reserva natural de Hluhluwe-Imfolozi, situada unos 280 km al norte de Durban, es famosa por dar cabida a los "cinco grandes" (los cinco animales salvajes más fascinantes que pueblan el país) y por ser un refugio para el rinoceronte blanco y el rinoceronte negro. Como uno de los parques nacionales más antiguos de África, Hluluwe-Imfolozi goza de una abundante fauna y de una rica historia. Se cree que el gran rey zulú Shaka utilizó estas tierras como coto real de caza.

Intercalada entre la cordillera de Lebombo (al oeste) y el océano Índico (al este), la reserva natural privada Phinda consta de varios ecosistemas distintos, en los que crece una gran cantidad de especies salvajes. Desde sus cuatro magníficos chalets en plena reserva hasta las increíbles excursiones en vehículo que se ofertan, Phinda propone una estupenda aventura en safari, sin nada que envidiar a cualquier otra.

Más al norte, las reservas de Pongola y AmaZulu completan la lista de los principales destinos con fauna salvaje de esta región. Cada reserva aporta su toque característico y especial a la oferta de safaris.

Un consejo para el viaje: Para tener que conducir menos, lo mejor es tomar un avión a Richards Bay. Desde esa ciudad, todos los parques y reservas como Hluluwe-Imfolozi, Phinda, Mkuzi, AmaZulu y Pongola se encuentran a escasas horas de distancia por carretera.

La costa de Natal
En la región septentrional, no todo se reduce a los paisajes de la meseta esteparia sudafricana y a ver a los cinco animales grandes. Junto a las aguas templadas y agitadas del océano Índico, se extiende un litoral de 600 kilómetros de longitud. La reserva marina de Santa Lucía, un destino mundialmente famoso para practicar submarinismo, forma parte del Parque del Humedal de Isimangaliso (antes conocido como el Gran Parque del Humedal de Santa Lucía), declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En el extremo norte de KwaZulu Natal, puedes disfrutar asimismo de la exuberancia de las tradiciones y tierras indómitas de la Costa del Elefante. Todavía hoy, a gran parte de esta región virgen sólo puede accederse mediante vehículos todoterreno. Si te aventuras a visitarla, Rocktail Bay es el lugar indicado para alojarse.

Los campos de batalla
Los campos de batalla de KwaZulu-Natal han sido testigos de algunas de las batallas más encarnizadas e importantes de Sudáfrica. Lugares como Rourke’s Drift e Isandlwana se han convertido en algo más que simples colinas y praderas: son el histórico escenario en el que se enfrentaron los ejércitos zulú, británico y bóer en diversos momentos de la historia.

Hoy, los campos de batalla se han convertido en una región tan espiritual como histórica. Si te aventuras a visitarlos (con no muchas más armas que la compañía de uno de los increíbles rapsodas del lugar), enseguida disfrutarás de un viaje a través del tiempo por el pasado de Sudáfrica, reconstruyendo las andanzas de los guerreros y sumergiéndote en historias de valor, coraje, victorias y derrotas.

El Drakensberg
Al oeste de Durban, la cordillera de Drakensberg se eleva majestuosa para presidir desde lo alto el país sin costa, Lesotho, y también gran parte de KwaZulu-Natal. En esa impresionante zona se encuentra el Parque Nacional de Drakensberg (o uKhahlamba, en versión zulú). En su interior, lugares como el Anfiteatro, el Castillo del Gigante y el Pico de la Catedral son tan fascinantes que atraen constantemente a turistas de todo el mundo.

Durante miles de años, el parque Drakensberg fue el hogar de los san (o bosquimanos), un pueblo de cazadores-recolectores cuyas pinturas rupestres adornan muchas de las cuevas y paredes de los riscos de esta zona. De hecho, el legado de pinturas en la roca es tan amplio e impresionante que ha contribuido a que la UNESCO declarase la región Patrimonio de la Humanidad.

Las Midlands de Natal
Si viajas entre Durban y el Drakensberg, la mejor manera de disfrutar de esta zona paisajística de Sudáfrica es tomar la ruta del Midlands Meander (situada entre la ciudad de Pietermaritzburg, al este, y la cordillera de Drakensberg, al oeste). Las Midlands de Natal es un lugar de tranquilos caminos vecinales, cocina fina, tiendas de antigüedades y balnearios, así como campos y lagos que destilan serenidad y paz. Hostales rurales, pensiones lujosas y fincas suntuosas constituyen las selectas opciones de alojamiento en esta pintoresca y reposada parte de Sudáfrica.

Tanto si viajas por tierra, mar o aire en tu exploración de esta región salvaje y misteriosa de Sudáfrica, ten por seguro que será una experiencia que jamás olvidarás.

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